Al calor del carbón

Y con la nieve cayendo fuera, sin cubrir, pero sembrando su silencio amortiguador en la mañana del primer viernes festivo del 2021. Creo que era difícil empezar mejor. Un café bien cargado y a esperar mientras el resto de la casa resucita. Abrir el cuarterón de la puerta y sentir el frío, romper el silencio con el concierto de Viena y asombrarse con el patio de butacas vacío, como si fuese algo extraño que los asientos de los teatros estuviesen sin espectadores… Quizás esperaba que el año nuevo de verdad fuese distinto. No es así.

Un vistazo a la prensa, que hoy no sale en papel pero sí en digital, y un nuevo golpe de realidad en el artículo “Por qué en 2021 las cosas no volverán a ser como eran pese a la vacuna”. Nunca estuve más de acuerdo que con la reflexión del último párrafo: “ ¿Cómo vivir en un panorama tan cambiante e inestable? Pues viviendo al día, disfrutando del corto plazo, teniendo presentes a los que se fueron, buscando nuevas respuestas sin negar la realidad. “Es hora de valorar el presente y la posibilidad de vivir con intensidad”, concluye Fouce, “y de hacerlo con otros y con otras, con los que queremos y nos apoyan, reconstruyendo espacios comunes”.”

Así que el uno de enero lo paso con los que quiero y me apoyan, siempre, incondicionalmente. Con la familia, que nunca falla. Hasta reconstruyo pequeños espacios, como los que permiten caminar bajo el frío para volver a casa, disfrutando de la primera caminata del nuevo año, sin apenas palabras, en un descenso tranquilo a la rutina, que es la misma que la del día anterior. Recogimiento, calor de hogar, espera,…

De repente ese otro espacio común, la actualidad, y la tragedia que no tardó en aparecer en el panorama asturiano. Ese dispositivo de gente desesperada buscando a los suyos bajo toneladas de nieve. Y la solidaridad, y la rabia, y la coordinación de equipos… Y los míos para contarlo. En ello estuvieron ayer y en ello siguen hoy, como mejor pueden y saben.

Reconstruir espacios, con los que queremos y nos apoyan. Y en esa reconstrucción, en la mía, está la de este rincón de reflexiones abandonado hace más tiempo del que yo desearía. Porque todos son necesarios para sentirnos completos, porque todo lo que uno comienza tiene que seguir y yo, quiero seguir aquí, con vosotros.

Vamos a por el día dos.

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