Es mucho más… que música

Mientras yo miraba la pantalla y veía el video de «Eso que tú me das» mi hija me miró y me dijo: «Si algún día se muere Pablo Alborán yo creo que lloraría, bueno, no lo creo, lloraría mucho». Yo le contesté: «Yo hoy lloré».

Ayer estaba triste y hoy  sigo triste, muy triste, porque se ha muerto Pau Donés. Su música es parte indispensable de mi vida y de mí. Cuando saltó el mensaje de guasap de Bea en el grupo de Ñus con su DEP y vi el nombre que venía a continuación sentí una punzada de dolor. Estaba claro que esa noticia tenía que llegar en ese grupo de guasap porque como luego puso Nuri, «su disco «Depende» siempre lo asocio al colegio y la habitación de BAP».

Jarabe de Palo arrasó a finales de los 90, esos maravillosos años en los que las Ñus nos comíamos la vida, la disfrutábamos bocado a bocado, descubriéndola juntas. Yo nací en la cara buena del mundo, porque era la cara del mundo en la que me encontré con ellas a finales del siglo XX. Y de aquella yo escuchaba La flaca, Vuela, Toca mi canción, Quiero ser poeta, Depende, Perro Apaleao, Realidad o Sueño, Mi mundo en tu mano, Adiós, … en bucle, primero en la sala de música y cuando la habitación fue más grande, en mi habitación. De aquella también cantaba Grita, pero no la necesitaba como años después.

Grita es mi terapia, mi psicólogo particular. Cada vez que tengo un mal día, una mala racha, un bajón de esos que me invitan a tirar la toalla,  no tengo más que poner la canción, subir el volumen todo lo que puedo y gritar, mucho, muy alto, infinitamente a más decibelios de los que utilizo cuando me enfado. Y funciona. Lloro mientras canto y desahogo, porque Jarabe de Palo me tiende la mano, yo agarro todo el brazo y grito. Y luego sonrío.

Así que Pau, gracias por lo que nos has dado y nos seguirás dando pese a no haberte pedido nada. Todo lo que nos has dado es lo que seguiremos necesitando siempre, tu música. Yo sí te estaré siempre agradecida, por tu compañía y por haberme unido a una de las mejores cosas que me ha dado la vida, los 90 y mis Ñus.