Hagan juego

Hay problemas que afectan a toda la sociedad, que cuando ya están asentados terminan con las administraciones y los agentes sociales haciéndose la misma pregunta, ¿cómo hemos llegado hasta aquí? Llevamos ya unos años publicando y leyendo estadísticas que nos advierten de que la ludopatía se expande entre los más jóvenes, la última habla de que un 31% de los menores asturianos ya han hecho alguna vez una apuesta cibernética. Y ahí está la pregunta ¿cómo hemos llegado hasta aquí?

Nos afanamos en publicar historias personales de adultos que vieron su vida destrozada por esta lacra, que perdieron coches, pisos, familias, dignidad… por apostar y jugar lo que tenían al todo o nada. Informamos para concienciar pero siempre llegamos tarde, porque si se hubiese hecho a tiempo, si todos hubiésemos visto llegar el mal antes de tenerlo encima, si hubiésemos puesto soluciones preventivas no curativas, otro gallo cantaría y no hubiésemos llegado hasta aquí.

Siguen llegando las solicitudes de casas de apuestas, cuando éstas ya están plantadas como setas al lado de nuestras casas, donde antes había bares que cerraron por falta de clientes, o zapaterías, o una tienda de ultramarinos. Ahí se han colocado quienes prometen dinero a mansalva sólo por arriesgar unos pocos euros. Pero no salgamos a la calle, pongamos la tele un domingo, un sábado, un viernes… bueno, cualquier día de la semana que den fútbol (que pocos quedan libres) Sentémosnos en el sofá a ver los goles del Barça, del Madrid, del Sporting o del Oviedo… de quien sea, y empapémonos de Bet365, 888Sport, Codere,… Ellos nos van informando puntualmente de a cuánto se cotiza el gol de Messi, o de Benzemá, … basta con un sms e igual sacamos dinerillo para una buena cena en la que celebrar el triunfo de nuestro equipo. Y si resulta que prefieres el fútbol radiofónico, no pasa nada, porque los locutores del Carrusel Deportivo, de Tiempo de Juego, … todos ellos te asesorarán también entre gol y gol.

Y luego nos preguntamos ¿cómo hemos llegado hasta aquí? yo prefiero hacerme otras preguntas,  ¿cómo seguimos así? ¿De qué sirven leyes contra la ludopatía, regulaciones que tardan años en tramitarse y cumplirse, si las casas de apuestas ya se han instalado en nuestra vida cotidiana? ¿Por qué se lo hemos permitido?

Me temo que sé la respuesta, la pela manda, así que hagan juego.