Lo de siempre

Llega septiembre y lo hace, nada más y nada menos, en domingo. Llega oscuro, lluvioso y como con pereza. No me extraña. Viene con encuestas, entrevistas y desapariciones. Viene con aires de cursos nuevos y nuevas aventuras, pero me temo que al final será como todos los septiembres, otoñales y nostálgicos. Cuando el arranque de este mes, año tras año, es tan parecido al anterior, deja de despertar ilusiones, no permite llenar el fuelle para soplos frescos, más bien apalanca el entusiasmo, arrastra las ganas al rincón del olvido, y no hay sensación de vuelta al cole, sólo de regreso a la rutina. Maldita rutina.