La televisión de Tini

Podría titular este post “Tele Tini” pero ese término fue utilizado como un ataque durante tantos años contra todos los que conformamos la Radiotelevisión Pública del Principado que no quiero llevar a confusión. Era un insulto con el que querían infravalorar nuestro trabajo. Se lo inventaron porque Vicente Álvarez Areces, cuya cabeza había ideado el invento, salía demasiado en la pantalla, pobres ignorantes. Era el presidente del Principado y su agenda política era inmensa y siempre a pie de calle, con la gente, con los empresarios, con los sindicatos, en las fiestas,…, donde sucedía algo, allí estaba el Presidente, y como no, una televisión autonómica, joven, con ganas de comerse el mundo, de demostrar a todos los asturianos que aquella idea denostada de Areces de tener una televisión pública merecía la pena.

Nos inventó para hacer una Asturias más unida, más vertebrada, más moderna. Nos creó porque creía que los asturianos se merecían tener una tele autonómica que les llenase de orgullo e identidad, que les diese voz y los conectara de ala a ala. Nos hizo para atraer empleo joven, para modernizar el mercado laboral, para potenciar una nueva industria, la audiovisual. Para ello nos dotó de la última tecnología y de dinero, quién pillara hoy aquél presupuesto de más de cuarenta millones. Con él viajamos a México, a Panamá, a China, a los Emiratos Árabes, a Sudáfrica, …  y a Europa, porque si algo valoraba Tini era la Unión Europea y la necesidad de que Asturias se beneficiara de las políticas comunitarias. Emitíamos la Fórmula Uno con un Fernando Alonso en pleno apogeo, retransmitíamos partidos de Champions,… eran otros tiempos sí, no había crisis, había dinero y había voluntad política de que aquella tele pequeña del convento de las clarisas de Gijón se convirtiese en algo grande. Lamentablemente no fue así, lo que vino después, para otro momento.

Cuando llegué al puesto que hoy ostento fue el único político que se interesó por conocerme. Intercambiamos mensajes telefónicos e intentamos concertar un café, que nunca llegó. Pero nos pusimos cara en el Pozu Sotón, en una Feria de Turismo Minero. Desde entonces estuve siempre en sus envíos masivos de whatsapp y en los individuales. Nunca, jamás, dejó de contestarme a una pregunta, al igual que a todos los periodistas que se acercaban a él. Siempre estuvo dispuesto a ayudarme. La última vez este martes cuando murió Juan Cueto y le pregunté si sabía cuándo llegaba el féretro a Asturias. “Aún no lo sé, pero en cuanto me entere te aviso”, y lo hizo.

Gracias, Presidente.