Ni los mejores ni los peores

No somos los mejores, ni somos los peores, somos quienes hemos elegido ser. Nosotros los padres, vosotros los alumnos, y todos los profesores y miembros de la comunidad educativa del Colegio Sagrada Familia. Compartimos muchas cosas en el día a día, pero sobre todo, compartimos unos valores, unos principios y buscamos el mismo objetivo: crecer juntos. Porque la vida, ante todo, es crecer.

Para crecer no nos podemos quedar dentro de la valla del centro, en los patios, en las aulas, en el gimnasio o en el laboratorio. Para crecer hay que mirar más allá. Hay que mirar al frente, hay que cruzar el río y hay que tener en cuenta que formamos parte también de un pueblo. Un pueblo que es conocido por su gente solidaria, abierta y acogedora. Un pueblo que siempre ha sabido hacer comunidad. Y nosotros, todos, formamos parte de ella y contribuimos a mantenerla.

Es ahí donde tenemos que sembrar nuestro grano de arena. Mostrar lo que hemos elegido ser y hacerlo respetando al que no ha elegido lo mismo que nosotros. Porque la base de la convivencia es el respeto. Cada uno tiene mucho que aprender del de al lado y también mucho que enseñar. La singularidad de cada persona es lo que enriquece lo colectivo. El Entrego es tan diverso como rico y no hay ni buenos ni malos, nadie es mejor o es peor, cada uno es lo que quiere ser.

Así que no miremos a nadie de reojo, hagámoslo de frente. No tenemos que avergonzarnos de cómo somos pero tampoco creernos superiores a nadie. Dejad por un momento volar la imaginación. Imaginad un pueblo sin parque, sin polideportivo, sin plazoleta, sin jardinillo, sin biblioteca, sin teatro, sin cines, sin iglesia, … Imaginad El Entrego sin todos aquellos lugares donde compartís espacio con vuestros compañeros de clase pero también con otros niños: con los que jugáis al fútbol, con los que escucháis el cuentacuentos, con los que veis la misma película, con los que vais a catequesis, con los que hacéis guerras de globos, … Imaginadlo. Seguro que no sería lo mismo. Echaríais en falta a vuestros compañeros de colegio, pero también a muchos más.

Ahí está el secreto, en saber que el colegio es vuestra segunda casa pero que hay un pueblo que es la tercera. Y ¿sabéis? Según vayáis creciendo habrá una cuarta y una quinta, porque iréis ampliando vuestros círculos sociales.

En cada uno de esos círculos tenéis que ser vosotros mismos y crecer con quienes os acompañen. En cada uno de ellos tendréis que mostrar quién habéis elegido ser. Esa elección, es la suma de muchas. La primera, la que nosotros, vuestros padres, tomamos por vosotros, la de formar parte del Colegio Sagrada Familia, os marcará para siempre. Porque supone haber elegido unos valores y unos principios que tienen un objetivo, que ante todo, seáis buenas personas.

Deseo

Es un hormigueo que recorre el cuerpo y no le deja tranquilo. Es una sensación de agitación continua que por momentos se sube al pecho y presiona, y presiona… hasta que se va deshaciendo en forma de lágrimas. Es inevitable y, lo peor, ya es previsible. Lo va sintiendo llegar. Desde que está delante de la taza de café, despegando los ojos, tratando de saber si durmió bien o mal, si descansó o no, si soñó algo o simplemente es que no pegó ojo y su imaginación le jugó otra vez malas pasadas. Es un café rápido porque las obligaciones cotidianas no dan para un desayuno reposado, y ahí empieza la agitación. Y luego a pensar, a organizar, a despertar al resto de la casa. Y claro, el resto, no tiene prisa, porque ¿para qué? Y el hormigueo crece, y sube, y llega al pecho,… Y para que no haya lágrimas hay voces y malas caras, y enfados, y después de todo éso, arrepentimiento y la presión, la del pecho. Y nada, no hay manera de que desaparezca. Pero tiene que irse. Algún maldito día, tiene que irse.