Cambios

Siempre son necesarios, sobre todo cuando las cosas se estancan, cuando a diario observamos los mismos errores, incluso los mismos aciertos. Porque cada día tiene que ser un nuevo reto de triunfos y también de fracasos. Porque la vida es una apuesta continua por mejorar y, para mejorar, hay que errar.

No vale con lamentarse de los fallos ni felicitarse por los éxitos. Hay que pararse, observar y buscar soluciones e impulsos que hagan que la próxima jornada sea mejor que la anterior. Hay que reinventarse cada día. Y hay que hacerlo con energías renovadas, con los apoyos necesarios, con la convicción de que somos capaces de ello pese a las adversidades.

Con diálogo, con mucho diálogo. Utilizando esta bella herramienta que tenemos los humanos: las palabras. Podemos usar una, o diez, o cien, o mil, o cien mil,… Las necesarias. Todas pausadas, argumentadas, reflexionadas. Todas orientadas al logro colectivo. Porque esta vida, lo queramos o no, es un juego en equipo y no nos queda otra que jugar el partido.

Juntos podremos ganarlo en este mundo loco que nos ha tocado en suerte.

Como antes, como siempre

Hay cosas que nunca volverán a ser como antes. Me atrevería a decir que nada en esta vida,  porque en cuanto pasa un solo segundo, todo cambia. Ni el aire que respiramos es el mismo, ni la sangre que recorre nuestras venas está en el mismo lugar, sigue fluyendo sin parar, para mantenernos vivos. ¡Y que no se pare! Nosotros, ahora mismo, después de leer esta palabra ya somos un poco más viejos. Es el inevitable paso del tiempo.

Un tiempo que no se detiene pero que nos enriquece porque nunca está vacío, siempre algo pasa. Un tiempo que compartimos, queramos o no, con muchas personas en nuestro día a día. De vez en cuando, entre esas personas, aparece alguien que hace que nada sea como antes, por mucho que nos empeñemos. Porque hay gente que nos abre los ojos a otros mundos, a otras ideas, o que nos descubre el nuestro, nuestro mundo oculto, ése que está dormido dentro de cada uno y que cuando despierta nos hace sentir más vivos. Son esas personas que marcan nuestras vidas. Para bien o para mal.

Algunas de ellas siguen con nosotros a diario. Igual no en persona, pero en este mundo globalizado un simple sms o un e-mail hacen que las distancias no existan apenas. Otras desaparecen largas temporadas porque son parte de otra etapa ya pasada pero forman parte de nuestra historia. Y son esas personas las que, cuando aparecen, después de largas ausencias, hacen que te des cuenta de que todo sigue como siempre. Porque todos tenemos una esencia que no cambia, aunque nuestra vida haya dado cien mil vueltas.

Da gusto encontrarse con esas personas, volver a oler su esencia, compartir con ellos la nuestra y darnos cuenta de que lo que importa es éso, que en el fondo todo es como antes, todo es como será siempre.