La causa

En esta vida hay muchas causas por las que luchar y alguna vez elegimos la que no es adecuada. No porque no creamos en ella, no, simplemente porque una se compromete con algo que al final, por los derroteros del destino, otros tergiversan y se convierte en algo diferente a lo que nos empujó a apoyarla.

Yo me he comprometido en mi vida en algunas causas y creo que todas fueron justas. Al menos yo me sentía bien en ese compromiso. El principio que me llevó a esos compromisos siempre fue la creencia en las personas que estaban implicadas en ellas, la solidaridad, el compañerismo, el considerar que sin implicación las cosas no se cambian. Pero también tuve siempre claro que cuando una no está convencida de verdad debe apearse del tren y quedar en la cuneta.

Quedar en esa cuneta no es dejar en la misma a los implicados en las causas. Simplemente es respirar, tomar perspectiva, y tal vez tomar impulso para volver con más fuerza, más argumentos o definitivamente intentar que la causa sea la que era en su inicio. 

Una reflexión fruto de una interesante conversación.

 

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