Disparo

Lo más importante de un disparo es que sea certero, que de en el blanco. Por eso es fundamental la elección de ese blanco, si no es el adecuado y además erramos en el tiro, los daños colaterales pueden ser mucho peores que el acierto del disparo elegido. Así que antes de coger la pistola hay que estudiar la situación, barajar todas las posibilidades que tenemos para conseguir nuestro objetivo y plantear una estrategia. Si la estrategia no es la correcta nunca conseguiremos lo que buscamos.

Así que hay que fijar las reglas a aplicar en cada momento y así ir sobre seguro. Cuando nos precipitamos y no tomamos la decisión óptima en el instante adecuado todo se tuerce. Y si se tuerce, una de dos, si lo hace sólo sobre nuestras cabezas pues no pasa nada, es nuestra responsabilidad, pero  si lo hace sobre gente que nada tenía que ver con el problema y por nuestra culpa se convierten en parte de él, ¿entonces qué?

Entonces dependerá de la conciencia de cada uno, del si nos importa o no, del si creemos que todo vale llevemos a quien llevemos por delante. Porque muchos pensarán que su situación es tan jorobada que mejor compartirla.

Si yo caigo, que caigan todos, y así nos va en este mundo de hoy en día.

Negro

Hay miles de colores en el mundo, millones, infinitas combinaciones. Todos denotan luz, menos el negro. Algunos lo definen como la ausencia de todo color. Tiene una connotación negativa, de tristeza, que no puede quitarse de encima. Sin embargo, también tiene sus admiradores.

A mí me gusta el negro de las letras que van llenando un papel en blanco. El negro que rodea la luna y las estrellas en la noche. Ese negro que permite que admiremos el firmamento en todo su esplendor, siempre que las nubes no lo tornen en grisáceo.

Los paisajes de nuestra tierra son un buen ejemplo de cómo el negro puede convivir con la paleta de colores más intensa y bella que puede existir. Ésa que con el sol nos muestra todo su esplendor, e incluso en los días de lluvia. Estos días la convivencia llega a sus extremos. La “marcha negra” llenó las carreteras del color del carbón. Una marcha que ahora discurre por los campos ocres de Castilla y que, pese a lucir ese color tan denostado, es muestra de esperanza, una esperanza verde como los montes asturianos.

Pero como el negro no se puede desprender de sus connotaciones negativas ayer, inesperadamente, se mezcló con el azul de nuestro mar. Un mar Cantábrico que baña una de las costas más hermosas de España. Y lo hizo por la irresponsabilidad de quienes durante años han ido vertiendo, poco a poco, con pequeñas gotitas inapreciables a la ría de Aboño, fuel. Han sido tantas las denuncias que se han registrado sobre estos vertidos y tan poco el caso que se les ha hecho, que ahora, cuando “accidentalmente” se superan los límites de lo permitido, ya hay poco que hacer.

La Taluxa, Rebulleres, La Pérgola, Candás, La Palmera, Perán, Perlora, Los Curas, Carranques, El Tranquera, Xivares, Peña María y Aboño, son las playas que ayer quedaron cerradas al baño en pleno verano, algunas de ellas tenían concedida la bandera azul para esta temporada, y ¿ahora qué? Carreño fue el primer concejo en recibir el galipote del Prestige hace nada menos que diez años. Hace un par de semanas se anunciaba el juicio por este accidente, la velocidad de la justicia en este país es sin duda abrumadora. Espero que los vecinos no tengan que esperar otros diez años para que se haga justicia por este desastre ecológico que amenaza con amargar el verano asturiano aún más, y mira que ya se presentaba amargo.

Si es necesaria una marea humana para limpiar las playas pongámonos a ello, pero que nadie olvide quiénes son los verdaderos responsables y que no queden impunes.

Pertenecer

Alguien me dijo, no hace mucho, que yo era capaz de explicar las cosas con mayor carga de profundidad. Tal vez me sobrestimaba. Hay momentos en que los sentimientos son tan intensos que a una le faltan las palabras. Hoy no hay manera de que fluyan en el teclado para escribir algo objetivo cara a la jornada de huelga de mañana.

Espero que sea un éxito. Espero que sea como las de antes, porque aquí, donde yo vivo, en la Cuenca del Nalón, nos jugamos mucho. De golpe nos jugamos seis años de oportunidades para intentar darle una vuelta al panorama y rectificar los errores cometidos, conseguir la tan deseada reconversión.

Estamos inmersos en una crisis global que afecta a todos y por eso, porque es cosa de todos, todos debemos darnos cuenta de que la lucha de los mineros va más allá de su puesto de trabajo. Siempre ha sido así, siempre han dado ejemplo de unidad y de fuerza a la hora de defender, lo suyo, y lo de los demás.

Mucha gente ha escrito estos días “soy hija de minero, nieta de minero, sobrina de minero…”. Yo no lo había hecho hasta este momento, y lo hago sólo para dejar constancia de este “sentimiento de pertenencia” que hoy más que nunca me invade. Yo pertenezco a este mundo, pese a haber estado muchos años fuera de él. En él me crié y de él aprendí, sobre todo de mi padre, lo que es ser parte de un todo.

Son muchos los recuerdos que me vienen a la cabeza, todos muy emotivos, todos con sus matices, dramáticos y festivos. Instantáneas que pasan como relámpagos por mi mente y me recuerdan que, otra vez, estamos ante un momento crucial. Otro más. Éste me pilla con más años, con más responsabilidades, y una fundamental, demostrarles a mis hijos lo que mis padres me han demostrado siempre a mí, la importancia de los que están a nuestro lado.  Hay una frase que hoy aparece en prensa y que resume lo que quiero decir: “Tengo aquí a 40 paisanos que daríen la cara por mí en cualquier situación”. Lo dice uno de esos mineros que estos días están dando la batalla, bueno no, no lo dice uno, lo dicen todos.

Así que ¿estamos nosotros dispuestos a dar la cara?

http://www.youtube.com/watch?v=icZqqKELiu0

La causa

En esta vida hay muchas causas por las que luchar y alguna vez elegimos la que no es adecuada. No porque no creamos en ella, no, simplemente porque una se compromete con algo que al final, por los derroteros del destino, otros tergiversan y se convierte en algo diferente a lo que nos empujó a apoyarla.

Yo me he comprometido en mi vida en algunas causas y creo que todas fueron justas. Al menos yo me sentía bien en ese compromiso. El principio que me llevó a esos compromisos siempre fue la creencia en las personas que estaban implicadas en ellas, la solidaridad, el compañerismo, el considerar que sin implicación las cosas no se cambian. Pero también tuve siempre claro que cuando una no está convencida de verdad debe apearse del tren y quedar en la cuneta.

Quedar en esa cuneta no es dejar en la misma a los implicados en las causas. Simplemente es respirar, tomar perspectiva, y tal vez tomar impulso para volver con más fuerza, más argumentos o definitivamente intentar que la causa sea la que era en su inicio. 

Una reflexión fruto de una interesante conversación.

 

Seis años

Lo que se crece en seis años. Lo sé porque tengo una hija de esa edad y ya mide más de metro veinte. Dicen que es porque salió a su padre, que en realidad es la pértiga de la familia. Yo soy de tamaño medio. Pero en estos seis años no os imagináis también lo que he crecido.

Ayer hizo seis años que TPA Noticias salió a antena. A mí se me olvidó, debe ser que con el tiempo una acumula tantas fechas a recordar que al final alguna importante se acaba pasando. Pero siempre hay alguien que está atento y lo saca a la luz. Así que como una gran compañera me lo recordó no quería dejar pasar la oportunidad de difundirlo en este escaparate social que me he montado.

Seis años. Y aunque sé que sonará a tópico, han pasado volando. Pero qué cantidad de vuelos y cuán diferentes cada uno. TPA empezó con ilusión, con mucha ilusión. La de un equipo joven que venía dispuesto a comerse el mundo, mejor dicho, Asturias, bocado a bocado. Dispuesto a colarse en cada pueblo, en cada casa, en cada rincón, para llevar lo más nuestro a los nuestros. Y pese a lo que otros piensen, lo hemos conseguido. Ya lo dice la promo “Reflejo de Asturias, reflejo de ti”.

Y si de alguien es reflejo cada uno de los informativos que he editado en la Radio Televisión Pública del Principado de Asturias, es de mí. Los de la primera edición, los de la segunda, los del fin de semana, todos. Porque en RTPA he crecido como profesional, al lado de grandes profesionales, con cientos de compañeros, unos siguen, otros ya no, y de cada uno he aprendido algo y con todos comparto una cosa, la importancia de ser equipo. Porque la televisión es el fruto de mucho trabajo en equipo y eso es lo que sabemos hacer muy bien en RTPA.

Hemos pasado momentos buenos, momentos geniales, momentos extraordinarios. Hemos cosechado premios. Para mí el más importante fue el de poder recoger en la Academia de la Televisión, en nombre de todos, el que distinguía los informativos de las inundaciones de junio de 2010. Pero también hemos pasado baches, pequeños, grandes y excesivamente profundos. Nos tocará pasar muchos baches más y nos tocará vivir momentos malos, espero que no peores de los de octubre de 2011. Pero ante todo intentaremos seguir en la casa de cada asturiano que confía en nosotros para informarles. Porque somos servicio público, porque los que trabajamos dentro, los que están fuera, todos y cada uno de los que hemos contribuido a un solo minuto de RTPA, queremos seguir haciéndolo lo mejor que podamos.

Yo al menos, ¿os apuntáis?

http://rtpa.vimeopro.com/

Sueño

Nada menos que seis acepciones tiene esta palabra en el diccionario de la RAE. Seis. La primera se presenta en cualquier momento, por cansancio, por aburrimiento o simplemente por esa ley física que nos dice que tenemos que descansar. Es el acto de dormir que algunos tienen la facilidad de ponerlo en marcha en cualquier momento del día y otros tienen que recurrir a fármacos o hierbas para poder conciliarlo. Tal y como andan los tiempos, con tantas preocupaciones, seguro que hay más de los segundos.

La segunda es más sugerente. Todos hemos soñado alguna vez con alguien, inesperadamente, porque sí. Cerramos los ojos y de repente ahí está esa persona que jamás pensaste que se iba a colar en la intimidad de tu cama. A veces esos sueños son placenteros y en otras ocasiones, una auténtica pesadilla. Son una retahíla de imágenes y de hechos que nunca pensaste que podrían suceder. Y no suceden, porque estás dormido, porque lo que ves o sientes no es real. Aunque lleguemos a despertarnos convencidos de que todo ha pasado, de que nuestra vida ya no es la de antes por lo que acabamos de vivir, en realidad, de soñar. Y ésa es la tercera acepción, la que nos lleva a decir cuando nos depegamos de las sábanas: hoy tuve un sueño.

La cuarta se ventila rápido, es el simple hecho de tener ganas de dormir, y quedarse ahí, en las ganas, o bien porque no tienes una cama cerca o bien porque no tienes la oportunidad de echar esa cabezadita que tanto deseas.

Quizás la quinta acepción es la más desconocida. Dice la RAE que sueño es “cierto baile licencioso del siglo XVIII”. Yo no sé bailarlo, pero es atrayente, porque si es licencioso es libre, atrevido, disoluto. Vamos, que igual en algún sueño ya lo hemos bailado, por eso de la libertad que desentraña todo lo que no es real y lo atrevidos que nos mostramos ante algo que no compromete de verdad.

Y pese a haber corrido el riesgo de aburriros llego a la sexta acepción, para mí, la más importante, que no la más interesante: “Cosa que carece de realidad o fundamento, y, en especial, proyecto, deseo, esperanza sin probabilidad de realizarse”.

Es la más importante porque esos sueños son los más necesarios para tirar adelante. Cada jornada es un pasito más hacia ese proyecto de vida que todos tenemos, hacia esas pequeñas metas que nos vamos fijando y  que, pese a lo que diga la definición, tienen alguna probabilidad de llegar a ser reales. Porque sin sueños es difícil mantenerse con ánimo en el día a día. La rutina nos puede llevar a la desesperación pero si esa rutina es un camino para alcanzar nuestros deseos, entonces siempre es bienvenida.

Estos días muchos compartimos un sueño, el de la solución, el de volver a la rutina, el de poder seguir con lo cotidiano, sin voladores, sin neumáticos, sin antidisturbios, sin atascos en la carretera. Si alcanzamos ese sueño entonces nos pondremos a trabajar por otro, por el de unas cuencas guapas, vitales, activas, de las que todos estemos orgullosos porque son nuestra tierra, una tierra por la que muchos lucharon muchos años y que no podemos dejar caer en la marginalidad.

Pero bueno, como dijo Calderón,

“toda la vida es sueño y los sueños, sueños son”

Rincones

Todos tenemos los nuestros, los favoritos, los que visitamos cuando queremos estar solos o acompañados, cuando queremos apartarnos de la marea diaria que va por las grandes avenidas de la vida. Cada uno cuenta con los suyos y cree que los tiene controlados, pero de repente podemos descubrir que hay infinitos y que todos guardan pequeños secretos o grandes recuerdos. 

Ayer yo redescubrí muchos rincones de la infancia, y ni siquiera los pisé, simplemente vinieron a mi memoria al viajar por una recta carretera de León. Porque dentro de esos infinitos rincones están los de la infancia, ésos que quedan marcados para siempre y que siempre vuelven cuando pasas cerca de ellos. Rincones de juegos, de amigos, de risas, de alegrías, de familia, de horas que pasaban sin darnos cuenta, de felicidad compartida, de vida, de mi vida, de una vida que si no contara con esos rincones no sería la mía.

Y en cada uno un recuerdo, un olor, una fecha, un momento, detalles que se presentaron en mi cabeza con total claridad, con toda la precisión del mundo, como si estuviese volviendo a pasar todo en ese momento. Esas sensaciones te llenan de nostalgia, de morriña, pero me reconfortan conmigo misma. Porque la memoria es un gran tesoro, además suele ser selectiva y siempre despierta primero lo positivo. El de ayer fue un buen viaje, disfruté de un día de sol, de la amistad, de la familia, pero sobre todo, volví a mis veranos de antaño. Para esos veranos y para todos los que compartieron conmigo algún minuto de aquéllos maravillosos días, un fuerte abrazo.